Compromiso
UnayMedio se comprete con los compromisos éticos de la profesión periodística, según se expresan, entre otros documentos, en la Resolution 1003 (1993) del Parlamento Europea aprobada el 1 de julio de 1993 (42ª sesión).
Los medios de comunicación tienen una responsabilidad ética para con los ciudadanos y la sociedad, pues la información y la comunicación desempeñan un papel muy importante en la formación de las actitudes personales de los ciudadanos y en el desarrollo de la sociedad y la vida democrática.
Sería erróneo deducir de la importancia de esta función que los medios de comunicación representan efectivamente a la opinión pública o que deben sustituir las funciones específicas de las autoridades públicas o de las instituciones de carácter educativo o cultural, como las escuelas.
Ello equivaldría a transformar los medios de comunicación y el periodismo en autoridades o contraautoridades ("mediocracia"), aunque no fueran representativos de los ciudadanos ni estuvieran sujetos a los mismos controles democráticos que los poderes públicos, y no poseyeran los conocimientos especializados de las instituciones culturales o educativas correspondientes.
La difusión de noticias debe basarse en la veracidad, garantizada por los medios adecuados de verificación y prueba, y en la imparcialidad en la presentación, descripción y narración. El rumor no debe confundirse con la noticia. Los titulares y resúmenes de las noticias deben reflejar lo más fielmente posible el contenido de los hechos y datos presentados.
La expresión de opiniones puede implicar reflexiones o comentarios sobre ideas generales o observaciones sobre noticias relacionadas con hechos reales. Aunque las opiniones son necesariamente subjetivas y, por lo tanto, no pueden ni deben someterse al criterio de veracidad, debemos asegurarnos de que las opiniones se expresen de forma honesta y ética.
Las opiniones que adopten la forma de comentarios sobre hechos o acciones relacionados con personas o instituciones no deben intentar negar u ocultar la realidad de los hechos o datos.
La labor de los medios de comunicación es de "mediación", de prestación de un servicio de información, y los derechos que poseen en relación con la libertad de información dependen de sus destinatarios, es decir, de los ciudadanos.
La información es un derecho fundamental y su titular es el ciudadano, quien también tiene el derecho conexo de exigir que la información suministrada por los periodistas se transmita con veracidad, en el caso de las noticias, y honestamente, en el caso de las opiniones, sin interferencias externas ni de las autoridades públicas ni del sector privado.
Las autoridades públicas no deben considerar que son propietarias de la información.
Ni los editores y propietarios ni los periodistas deben considerarse dueños de las noticias. Tampoco organizaciones de noticias deben tratar la información no como una mercancía, sino como un derecho fundamental del ciudadano. A tal fin, los medios de comunicación no deben explotar ni la calidad ni el contenido de las noticias u opiniones con el fin de aumentar el número de lectores o las cifras de audiencia con el fin de aumentar los ingresos publicitarios.
Las organizaciones de noticias deben mostrar transparencia en cuestiones de propiedad y gestión de los medios de comunicación, permitiendo a los ciudadanos determinar claramente la identidad de los propietarios y el alcance de su interés económico en los medios de comunicación.
El público objetivo de los medios de comunicación debe ser considerado como individuos y no como una masa.
Nadie debe permanecer neutral frente a la defensa de los valores democráticos. Con ese fin, los medios de comunicación deben desempeñar un papel importante en la prevención de la tensión y deben fomentar la comprensión mutua, la tolerancia y la confianza entre las diversas comunidades en las regiones donde prevalece el conflicto.